1.4.03

Del Chopped de Civilizaciones

El visionario y pintiparado erudito Samuel Huntington profetizó de modo grandilocuentemente apocalíptico, como debería ser exigible por ley a todo aquel erudito con ínfulas protomolantes, que la civilización occidental y la islámica estaban abocadas a luchar entre sí hasta el exterminio o el marasmo en lo que muchos inciden en llamar la teoría del choque de civilizaciones, tan cacareada por farisaicos estafilococos de la cultura de un tiempo a esta parte.

Sin embargo, en este desarrollo tan exacerbado como entrópico del corpus idiológico de Huntington, existe un error de base que deja a todos estos sabiondos o sabihondos, (ambas voces están aceptadas por el María Moliner) a la altura del betún con el que los ediles de los ayuntamientos de civilizaciones soleadas se untan la cara para hacer de rey melchor. Y es que Huntington no se refería, ni mucho menos, a un choque de civilizaciones en su libro, sino a un CHOPPED de civilaziones.

Tal precisión, que a priori podría resultar tan prescindible como los nódulos cerebrales para un manifestante, transfigura, en última instancia, el corolario teórico que Huntington, un hombre sin duda ilustrado, quiso legarnos. El cenáculo de la molancia, en su firme creencia de que los traductores apestan sobremanera y depauperan el mensaje original en su astrosa labor de correa transmisora, se ha puesto en contacto con Míster Huntington a fin de que, con su voz cuajada de autoridad moral (tan parecida a la de James Coburn, por otro lado), despejase el mismo la incognita.

De acuerdo con sus brillantemente engarzadas oraciones, queda confirmado que por esa su boca de fresa jamás ha brotado la palabra choque, sino, como hemos dicho, la palabra chopped. El malentendido se debe a la aparatosa ortodoncia que el erudito luce en sus piezas dentales premolares para enderazarlas y, por tanto, dejar de premolar y molar. Su libro, según nos aclara, tiene dos lecturas, una para los que apestan (horizontal y hacia la izquierda), y otra para los que molan (en zig zag y en la dirección que más mole en cada momento) Siguiendo este último sistema de decodificación, podrá el lector averiguar toda la verdad sobre el asunto de las torres gemelas, esto es, que Bin Laden, musulmán cansado de no poder ingerir carne de cerdo, estrelló sus aviones contra el world trade center a fin de asestar un golpe mortal a la industria carnica mortal. No en vano, el primer avión horadó la torre norte en su planta noventa y ocho (sede de la importante empresa del sector del fiambre Slaughterville Chopped Incorporated) mientras que el segundo espetose con estrépito en la planta setenta de la torre sur (sede de Coldfield Bros, la segunda multinacional del ranking).

El señor Osama Bin Laden,